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July 17, 2026

Entrevista a Antonio Trigueros en Onda Regional

Entrevistadora:
En este momento vamos a ocuparnos, en la última hora de El Mirador, de hablar de nuestra forma de construir, que no solamente puede ser más sostenible, sino que además incluso podríamos aventurarnos a hablar de una construcción preventiva con respecto a la salud y las intensas olas de calor; con materiales más ignífugos y, sobre todo, capaz de ayudar y contribuir a la economía circular desde la construcción y a descarbonizar los edificios, como además es uno de los mandatos de la Comisión Europea.

En este momento nos acompaña Antonio Trigueros, director del Centro Tecnológico de la Construcción. Algo que puede parecernos en este momento ciencia ficción, tenemos que decirles que no es ciencia ficción: es ciencia y se puede llevar a cabo.

Buenas tardes. Bienvenido, Antonio.

Antonio Trigueros:
Hola, buenas tardes.

Entrevistadora:
Bienvenido una vez más. ¿Se pueden descarbonizar los edificios?

Antonio Trigueros:
Sí. Desde la construcción, claro que podemos ayudar a descarbonizar los edificios.

Evidentemente, nosotros estamos trabajando precisamente con materiales más respetuosos con el medioambiente. Incluso ya se está investigando en la posibilidad de capturar CO₂ mediante los propios materiales de construcción.

Por tanto, el sector de la construcción es cada vez más respetuoso con el medioambiente.

Entrevistadora:
¿Por qué? ¿Porque ha adoptado esa sensibilidad que la sociedad le está exigiendo? ¿Esto tiene que ver con una ética, con una responsabilidad social y también con un mandato europeo?

Antonio Trigueros:
Sí, hay un poco de todo, pero creo que, quizá más que por el mandato europeo, el propio sector ha visto la realidad de lo que la sociedad le demanda.

La sociedad demanda, evidentemente, construcciones cada vez más sostenibles y más respetuosas con el medioambiente, pero que además cumplan las necesidades que tienen que cumplir.

Deben ser edificaciones, como tú comentabas antes, más duraderas; es decir, con una durabilidad mucho mayor. También deben ser más pasivas y, evidentemente, no podemos tener consumos energéticos elevadísimos para mantener las condiciones de confort que queremos en una vivienda.

No solamente tenemos demandas u obligaciones por parte de la Unión Europea. El sector se toma muy en serio estas demandas porque, al final, tiene que dar respuesta a una necesidad de la sociedad, como puede ser una vivienda o unas infraestructuras.

Entrevistadora:
Hemos hablado mucho de vivienda y del acceso a una vivienda asequible. Ahora me gustaría hablar también de los tipos de vivienda.

No debemos verlo como algo parcelario. Muchas viviendas construyen barrios y construyen ciudades, y ahí se diseña el modelo en el que vivimos.

No solamente tenemos que hablar del acceso. También debemos hablar de los materiales, de cómo se consiguen y de cómo, en ocasiones, la industria extractiva puede resultar invasiva para obtenerlos.

¿Es posible una economía circular a la hora de construir?

Antonio Trigueros:
Sí, claro que es posible.

En relación con la industria extractiva, yo te diría que, por ejemplo, aquí, en la Región de Murcia, es una industria muy comprometida con el medioambiente.

Al final tenemos que dar una respuesta, pero eso no significa que, porque estemos extrayendo áridos o extrayendo piedra de una montaña, como se diría habitualmente, estemos destruyendo el medioambiente.

Necesitamos esas infraestructuras, necesitamos esas casas y todo eso se construye con áridos.

Evidentemente, existen muchos modelos de restauración. Incluso podríamos hablar de algunos que pueden parecer disparatados. Hemos visto cómo en una antigua cantera se ha construido un parque temático o un parque de atracciones.

Muchas veces pensamos que, para construir un parque de atracciones, ha habido que talar no sé cuántas hectáreas de árboles, cuando quizá ya teníamos una infraestructura que habíamos generado precisamente para el crecimiento de la sociedad y a la que hemos podido dar una segunda vida.

Después, todo el mundo ha visto ese espacio como algo maravilloso, sin pensar que anteriormente allí había una cantera de áridos.

Al final debemos entender que ese crecimiento tiene que ser posible y debe ser consecuente.

La industria de la construcción y la industria extractiva son muy conscientes de ello y desarrollan proyectos precisamente para reutilizar esos espacios.

Otro asunto importante es el de los residuos. El sector de la construcción es consciente de la cantidad de residuos que genera, pero también es uno de los sectores que más introduce esos residuos en los propios materiales de construcción, aunque en muchos casos no se vean.

Esa valorización y esa economía circular ya las está llevando a cabo el propio sector.

Nosotros llevamos más de veinte años desarrollando proyectos para incorporar residuos, incluidos los propios residuos de las empresas, a sus productos.

No estamos hablando de algo que venga de una moda actual. Es algo que viene de hace mucho tiempo y que permite a las empresas optimizar los recursos que tienen.

Entrevistadora:
Voy a poner un ejemplo concreto. Cuando se demuelen edificios, o incluso cuando existen viviendas en desuso, todo eso acaba convirtiéndose en escombro. ¿Es posible hacer algo con ese residuo?

Antonio Trigueros:
Sí. Como te decía antes, llevamos veinte años desarrollando proyectos en los que se incorporan esos residuos.

Además, hemos avanzado mucho en la metodología.

Antes, en la demolición de un edificio, entraba una pala y arrasaba con todo. Ahora existen demoliciones escalonadas y demoliciones selectivas, en las que se va separando poco a poco cada material.

Se recoge la madera por un lado, los aluminios y los aceros por otro, y también se separan los vidrios, los materiales cerámicos y toda la parte de la estructura de hormigón.

Esta deconstrucción selectiva permite realizar también una incorporación selectiva de esos residuos en nuevos materiales de construcción.

Ya estamos fabricando hormigones con determinados porcentajes de material reciclado. Ahora mismo, la normativa nos permite una tasa de aproximadamente un 15 %, pero nosotros hemos llegado a fabricar materiales con más del 100 % de material reciclado y en algunas aplicaciones ya se están utilizando.

Evidentemente, en muchos casos no podemos utilizar un hormigón estructural con un 100 % de material reciclado, pero sí estamos alcanzando porcentajes bastante elevados.

Si nos vamos, por ejemplo, al ámbito de las carreteras, encontramos el RAP, que es el fresado que obtenemos cuando una carretera envejece.

Cuando una carretera envejece, se arranca esa capa superficial, se tritura y esa misma capa se vuelve a incorporar a nuevas mezclas.

¿Qué estamos haciendo con ello? No incorporamos material virgen, sino que utilizamos algo que antes iba a un vertedero y lo reutilizamos.

Actualmente, todas las empresas de asfalto están incorporando sistemas de trituración y recuperación de ese material reciclado.

Por tanto, sí existe una reutilización bastante importante.

Entrevistadora:
Me alegra mucho que haya introducido el término asfalto.

El asfalto y el cemento son quizá dos de las palabras que más utilizamos en verano, especialmente cuando vivimos en las ciudades.

Cuando alcanzamos temperaturas altísimas o se anuncia una nueva ola de calor de 42 grados, pensamos inmediatamente en el asfalto y el cemento.

Así es nuestra vida en la actualidad: asfalto y cemento en los núcleos urbanos. Sabemos, además, que estos materiales hacen que las temperaturas sean todavía más insoportables.

¿Es posible construir de otra forma que no sea únicamente con asfalto y cemento?

Lo planteo, sobre todo, desde el punto de vista de una construcción preventiva frente al cambio climático y frente a lo que nos viene encima.

Antonio Trigueros:
Al final, como tú comentas, las ciudades las hemos basado precisamente en eso: en el asfalto y en el cemento.

Hemos convertido las ciudades en espacios más estancos y hemos provocado que lo que se conoce como efecto isla de calor sea cada vez más acuciante en algunas ciudades.

Es cierto que podemos mejorarlo y ya lo estamos haciendo.

Se han desarrollado materiales con un mayor albedo. También se están utilizando, además de los cementos, otros materiales que absorben menos energía y que permiten que la liberación de calor que se produce por la noche en las ciudades no sea tan elevada.

Por tanto, sí existe esa posibilidad.

También estamos utilizando otros métodos pasivos, como las zonas de sombra. Cada vez incorporamos más zonas verdes, que nos permiten refrigerar, por decirlo así, las ciudades.

Se diseñan previamente las ciudades y los edificios, y esto hace que podamos reducir no solamente nuestras emisiones de CO₂, sino también crear espacios más sostenibles.

Entrevistadora:
La última pregunta que quería hacerle se refiere a nosotros como consumidores.

Somos consumidores cuando compramos una vivienda, cuando tenemos acceso a ella, cuando la alquilamos o cuando decidimos vivir en un barrio u otro.

¿Podríamos disponer de algún tipo de información previa o de un etiquetado que nos dijera, por ejemplo, que la casa que vamos a comprar está construida en un 70 % con material reciclado o que la calle por la que transitamos tiene un asfalto con un mayor albedo?

Lo planteo para que exista también una especie de retorno de información o una participación activa de los usuarios y compradores.

Antonio Trigueros:
En cuanto a los edificios, sí existen numerosos certificados que indican, por decirlo así, la calificación energética del propio edificio.

Existen distintos sellos y certificaciones, como la certificación Passivhaus, que proporcionan esa información en el ámbito de la vivienda.

En la vivienda es diferente porque existe una parte promotora que decide cómo quiere construir ese edificio y eso resulta mucho más sencillo.

En la obra pública es más difícil porque depende de una entidad, ya sea un ayuntamiento, una comunidad autónoma o el Estado. Al final, estas administraciones son las responsables de esas actuaciones.

¿Se puede hacer? Claro que se puede hacer.

Ya se está solicitando el cálculo de la huella de carbono en cualquier tipo de obra. No tiene que ser únicamente una obra de edificación. Puede ser una obra civil, una obra portuaria o cualquier otro tipo de infraestructura.

A todas ellas se les puede calcular su huella de carbono.

¿Esa información es pública? Entiendo que sí, o que puede llegar a serlo.

Todo esto ya se está incorporando en muchos pliegos técnicos.

Como comentaba antes, las demandas sociales han llegado al sector de la construcción.

El hecho de que en un pliego de prescripciones técnicas se exija la huella de carbono de un producto o que no se puedan superar determinados valores de huella de carbono en el conjunto de una obra demuestra que ya se está avanzando en esa dirección.

¿Y eso qué provoca? Que se busquen materiales más sostenibles.

Al final hablamos del cemento como uno de los materiales que más emisiones genera, pero ya existen cementos de baja huella de carbono.

Si utilizamos esos cementos de baja huella de carbono —y aquí, en la Región de Murcia, tenemos empresas que constituyen magníficos ejemplos en este ámbito— podemos responder a esas necesidades.

En función de las necesidades que tengamos, el mercado, o mejor dicho el sector, ya dispone de soluciones técnicas para poder desarrollarlas.

Entrevistadora:
Nos faltan algunos pequeños episodios de transparencia para que los consumidores y los usuarios podamos conocer también estas cuestiones, seguramente más en la obra pública, que nos pertenece a todos.

Antonio Trigueros:
Sí, es posible, pero eso no significa que no se esté haciendo.

Quizá el mejor ejemplo que podemos ofrecer hoy es decir que el sector de la construcción es un sector muy comprometido en ese sentido porque, al final, su cliente es la sociedad.

Entrevistadora:
Pues entonces tenemos que comunicarlo.

Gracias por ayudarnos a hacerlo, sin duda. Antonio, que tenga un buen día.

Antonio Trigueros:
Muchas gracias. Igualmente. Hasta luego.

Escuchar entrevista: https://www.orm.es/programas/el-mirador/el-cliente-de-la-construccion-es-la-sociedad-antonio-trigueros/