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September 9, 2026

Desechos de hormigón para aumentar la captura de CO₂ del océano: un experimento analiza su viabilidad

Un equipo internacional liderado por el Centro Helmholtz GEOMAR de Investigación Oceánica de Kiel ha iniciado en Gran Canaria un experimento para estudiar si el hormigón triturado puede utilizarse para aumentar la alcalinidad del agua de mar. Las pruebas comenzaron el 8 de septiembre y se prolongarán durante siete semanas.

La investigación se desarrolla en el puerto de Taliarte mediante doce mesocosmos, grandes estructuras experimentales que aíslan una porción de agua marina y permiten observar, en condiciones controladas, comunidades naturales de plancton, microorganismos y diferentes procesos biogeoquímicos.

El ensayo estudia la denominada Ocean Alkalinity Enhancement (OAE) o aumento de la alcalinidad oceánica. Esta técnica trata de reproducir de forma acelerada procesos naturales de meteorización de las rocas para reforzar la capacidad del océano de almacenar carbono en formas disueltas y, al mismo tiempo, amortiguar la acidificación asociada a la absorción de CO₂.

Hormigón triturado frente a una fuente líquida

La particularidad del experimento está en el material elegido. GEOMAR estima que cada año se generan alrededor de 5.000 millones de toneladas de residuos de hormigón en el mundo y que solo una parte se reutiliza. Debido a las propiedades alcalinas del cemento, el hormigón finamente triturado podría actuar como fuente de alcalinidad.

Para comprobarlo, algunos mesocosmos (sistema experimental intermedio entre el laboratorio y el entorno natural que permite estudiar un ecosistema bajo condiciones controladas) reciben hormigón triturado. Otros son tratados con hidróxido de sodio como referencia de alcalinidad disuelta, mientras que varios permanecen sin adiciones como sistemas de control.

Los investigadores medirán la captación de CO₂ y los cambios químicos del agua, pero también observarán la respuesta del fitoplancton, zooplancton y microorganismos. La cuestión no es solo comprobar si el proceso funciona. También hay que conocer sus límites: las partículas podrían aumentar la turbidez o afectar a determinados organismos y, con ello, alterar la cadena alimentaria.

El objetivo es definir en qué condiciones esta vía podría resultar ambientalmente aceptable antes de plantear cualquier aplicación a mayor escala. Un ejemplo de cómo un residuo habitual de la construcción puede abrir nuevas preguntas científicas más allá de su uso tradicional.

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