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July 2, 2026

Asfalto con huella de carbono negativa

Hay materiales que parecen condenados a no decir nada. El asfalto, por ejemplo. Lo pisamos, lo cruzamos, lo sufrimos en agosto cuando devuelve el calor como una sartén olvidada al sol. Pero incluso ahí, bajo las ruedas de un coche, puede empezar a moverse una parte de la conversación sobre la construcción baja en carbono.

La empresa Murphy ha construido en su centro One Murphy Hub, en Golborne, un aparcamiento con asfalto de huella de carbono negativa. La actuación incorpora ACLA, un componente desarrollado a partir de biomasa residual, como recortes de madera y excedentes forestales. Esa biomasa se trata mediante pirólisis, un proceso térmico que permite mantener el carbono fijado en el material.

Para entender la importancia de este tipo de soluciones conviene empezar por el principio. La huella de carbono mide la cantidad de gases de efecto invernadero asociados a un producto, una obra o una actividad. Se expresa en CO₂ equivalente, una unidad que permite agrupar distintos gases bajo una misma medida. En construcción, el cálculo suele incluir la extracción de materias primas, la fabricación, el transporte, la puesta en obra, el mantenimiento y, cuando procede, el final de vida del material.

La cuenta, sin embargo, no siempre suma. A veces también resta.

Cuando un material captura CO₂ o incorpora carbono de origen biológico que queda almacenado durante un largo periodo, ese carbono puede descontarse del balance. La madera es el ejemplo más claro: el árbol absorbió CO₂ mientras crecía y parte de ese carbono permanece en el producto si no se quema ni se degrada rápidamente. En el caso de ACLA, la clave está en usar residuos de biomasa y bloquear ese carbono dentro de la mezcla.

Según los datos publicados por The Construction Index, por cada tonelada de ACLA producida se retiran aproximadamente 800 kg de CO₂e. Desde su lanzamiento en marzo de 2024, el material habría contribuido a retirar alrededor de 820.000 kg de CO₂e. En Golborne, su aplicación ha permitido ejecutar una superficie de aparcamiento calificada como carbono negativa.

La noticia no significa que cualquier asfalto pueda convertirse, sin más, en un sumidero de carbono. El resultado depende de la formulación, las cantidades empleadas, el transporte, la energía usada y los criterios de cálculo. Pero sí muestra una vía concreta: reducir el carbono incorporado en materiales cotidianos, medibles y presentes en miles de obras.

Quizá la sostenibilidad no siempre llegue con grandes gestos. A veces aparece en una capa negra, compactada, discreta, sobre la que aparcamos sin pensar.

Source
the construction index
Source link
https://www.theconstructionindex.co.uk/news/view/murphy-constructs-low-carbon-car-park#google_vignette