La construcción impresa en 3D sigue dando pasos hacia aplicaciones de mayor escala. 14Trees y Tvasta Manufacturing Solutions han presentado Cedar, una impresora 3D de hormigón preparada para integrar herramientas de inteligencia artificial y pensada para facilitar el uso de la automatización en proyectos reales de edificación.
Según la información publicada por 14Trees, Cedar combina robótica avanzada, impresión de gran formato y optimización de materiales mediante inteligencia artificial, con el objetivo de hacer más accesible la construcción automatizada en distintos entornos y mercados.
Uno de los aspectos más destacados es su capacidad para trabajar con formulaciones estándar de hormigón, en lugar de depender solo de morteros especiales o materiales propietarios. Esta característica puede ampliar las opciones de suministro local y reducir los costes asociados al material. 14Trees señala que este enfoque podría disminuir el coste de los materiales hasta cinco veces frente a otros sistemas basados en mezclas específicas.
La plataforma incorpora además 14Trees AI Companion, una capa digital diseñada para analizar diseños de mezcla y ajustar el comportamiento del material con recursos disponibles en cada zona. En la práctica, esto puede ayudar a equilibrar coste, prestaciones estructurales, sostenibilidad y facilidad de ejecución.
Cedar utiliza una arquitectura tipo pórtico y está diseñada para trabajos de gran formato. Puede alcanzar hasta 10 metros de altura de impresión y una superficie ampliable de hasta 240 metros cuadrados, lo que abre la puerta a usos en vivienda, edificios comerciales, instalaciones industriales e incluso componentes de infraestructura.
Desde CTCON seguimos con interés este tipo de desarrollos porque muestran cómo la digitalización, la robótica y los nuevos materiales se están acercando a la obra real. No se trata solo de imprimir muros, sino de controlar mejor el proceso: mezcla, diseño, ejecución, tiempos y calidad.
La clave estará, como siempre, en validar estas soluciones en condiciones reales, con datos medibles y criterios técnicos claros. Ahí es donde la innovación deja de ser una promesa y empieza a convertirse en herramienta para el sector.