Se ha validado una vía para fijar dióxido de carbono en materiales sólidos estables y abrir nuevas aplicaciones en sectores como el cemento, el acero, la minería y la construcción. La solución, denominada HECO®, ha sido impulsada por la empresa vizcaína SBS en colaboración con Holcim, ArcelorMittal y Terresis, dentro del hub de innovación industrial All4Zero.
El proceso se basa en la mineralización acelerada. Dicho de forma sencilla: el CO₂ se integra en subproductos industriales alcalinos y queda fijado de manera permanente en su interior. El resultado son materiales valorizados que pueden estudiarse para nuevos usos, por ejemplo como áridos reciclados, materiales de relleno o componentes para cementos y aglomerantes de menor huella de carbono.
Durante la prueba de concepto se analizaron ocho materiales distintos, de los cuales siete obtuvieron resultados viables. Este dato permite avanzar hacia una fase más cercana a la industria: el diseño preliminar de una futura planta de tratamiento y el estudio de su posible escalado en condiciones reales.
La propuesta conecta dos retos muy presentes en la construcción: reducir emisiones y aprovechar mejor los residuos industriales. No se trata solo de capturar CO₂, sino de convertirlo en parte de nuevos materiales con valor técnico. Como cuando una pieza que parecía sobrante encuentra su sitio en el engranaje.
El siguiente paso será evaluar la viabilidad de una planta piloto industrial. Para ello habrá que analizar aspectos clave como el balance energético del proceso, la logística y la integración en instalaciones ya existentes. Son detalles menos visibles, pero decisivos para saber si una tecnología puede salir del laboratorio y funcionar en el día a día de la industria.
Este avance muestra cómo la colaboración entre empresas, equipos técnicos y centros de investigación puede acercar soluciones concretas a la descarbonización. En un sector que trabaja con toneladas, hornos, áridos y cemento, cada mejora necesita datos, pruebas y paciencia.