La reducción de la huella de carbono asociada al cemento está llevando al desarrollo de formulaciones con menor contenido de clínker y una mayor incorporación de otros componentes cementicios. Dos proyectos residenciales desarrollados en Estados Unidos y Francia muestran la aplicación de estas soluciones a escala real, con diferentes composiciones, prestaciones y referencias de reducción de emisiones.
En Tempe, Arizona, el proyecto Astria Tempe consiste en una torre residencial de 27 plantas en la que se emplea ADVANCEMENT HPT Type 1T de CalPortland, un cemento ternario compuesto por clínker, caliza y puzolana. La formulación utilizada incorpora aproximadamente un 20 % de sustitución de clínker y se está empleando en distintos elementos estructurales del edificio.
El proyecto contempla alrededor de 25.000 yardas cúbicas de hormigón y resistencias que alcanzan los 10.000 psi —aproximadamente 69 MPa— en columnas y muros de cortante de los niveles inferiores. Según los valores de potencial de calentamiento global publicados para este cemento, presenta una reducción aproximada del 18-19 % del carbono incorporado frente a una referencia de cemento Portland tradicional.
El segundo caso se encuentra en Chessy, cerca de París. El complejo residencial Parker & Baker está formado por 147 apartamentos y cuatro viviendas y utiliza hormigón formulado con cemento ACT de Ecocem en todos sus elementos de hormigón. Para la ejecución se emplean aproximadamente 9.000 m³ de hormigón, producidos mediante una planta móvil instalada en la propia obra.
La tecnología ACT reduce el contenido de clínker mediante el uso de materiales cementicios suplementarios y filler calizo. En Parker & Baker, Ecocem comunica una reducción aproximada del 55 % de la huella de carbono global del proyecto respecto a la especificación convencional de hormigón inicialmente prevista. Las obras comenzaron en el tercer trimestre de 2025 y la finalización del lote estructural está prevista para septiembre de 2026.
Aunque los porcentajes de ambos proyectos no son directamente comparables, ya que corresponden a productos, metodologías y referencias de cálculo diferentes, los dos casos comparten una línea tecnológica: reducir la proporción de clínker manteniendo las prestaciones requeridas para aplicaciones estructurales reales.
Estas experiencias aportan referencias sobre el uso de cementos de menor huella de carbono en edificación residencial, donde la evaluación ambiental debe considerarse conjuntamente con parámetros como resistencia mecánica, durabilidad, comportamiento en obra y control de calidad.
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